Diez jóvenes procedentes de Texas, Illinois y Georgia visitaron Guanajuato como parte de un programa de reconexión cultural y de identidad.
Redacción
Guanajuato, Gto.- Con el propósito de fortalecer el sentido de identidad, pertenencia y arraigo cultural, 10 hijos de migrantes guanajuatenses en Estados Unidos, nacidos en el vecino país, visitaron y conocieron por vez primera la tierra de sus ascendientes familiares.
Como parte del proyecto “Enamórate de Guanajuato”, recorrieron diversos puntos de la entidad, durante varios días, las personas originarias de Texas, Illinois y Georgia, con edades de entre 18 y 28 años, cuyas familias mantienen vínculos con distintos municipios guanajuatenses.
“Estamos cerrando este proyecto piloto, donde jóvenes de distintas zonas de la Unión Americana nos visitaron por algunos días, estuvieron en Dolores Hidalgo, en San Miguel de Allende, en Guanajuato, en León, visitando aquellos sitios históricos, conociendo sus raíces, y buenos pues queremos invitar a más jóvenes puedan vivir esta experiencia y que, como dice este programa, se enamoren de Guanajuato y quieran hacer acciones relevantes para nuestra comunidad migrante”, señaló la Secretaria de Derechos Humanos, Liz Alejandra Esparza Frausto.
El grupo participó en actividades educativas, históricas, culturales y de vinculación institucional organizadas de manera conjunta y de manera transversal, con el Instituto de las Juventudes del Estado de Guanajuato, la Secretaría de Cultura, la Secretaría del Agua y Medio Ambiente, la Universidad de Guanajuato, el Congreso del Estado y la Secretaría de Turismo e Identidad. “Trabajamos en equipo como nos ha instruido la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo” subrayó Esparza Frausto.
La Subsecretaria de Atención a Personas Migrantes y en Contexto de Movilidad, Susana Guerra Vallejo, señaló que “Enamórate de Guanajuato” es un puente porque estos jóvenes cargan con la historia de sus padres y abuelos, y la responsabilidad institucional es que la vuelvan a sentir propia, que caminen las calles que caminaron sus familias y que regresen a casa sabiendo, con certeza, de dónde vienen.
Recorridos por el territorio guanajuatense
La primera jornada de actividades tuvo lugar en León, donde el Instituto de las Juventudes del Estado de Guanajuato condujo al grupo por el Centro Histórico. Al día siguiente, la comitiva se trasladó al Área Natural Protegida Cuenca de la
Esperanza, en el paraje Las Palomas, en un recorrido organizado por la Secretaría del Agua y Medio Ambiente, y por la tarde visitó los museos de la capital del estado, de la mano de la Secretaría de Cultura.
La denominada Ruta de la Independencia llevó a los jóvenes por Guanajuato capital, San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo, hasta la Sierra Gorda para conocer las cactáceas gigantes de Tierra Blanca, El Charco Azul y la cabecera municipal de Xichú. También el grupo disfrutó de una callejoneada por el centro histórico de la capital, organizada por la Secretaría de Turismo e Identidad.
El programa también incluyó una sesión informativa sobre los programas estatales en materia de derechos humanos, una visita a las instalaciones de TV4 en León.
Al cierre de los recorridos, la secretaria Liz Esparza subrayó el impacto que este tipo de encuentros tiene tanto para los participantes como para el estado: “Cada joven que regresa a Estados Unidos después de este programa se convierte en embajador de Guanajuato: en su comunidad, en su universidad, en su trabajo. Así se construyen los vínculos entre quienes se fueron y quienes nos quedamos, y así seguimos fortaleciendo el orgullo de origen de nuestra gente migrante”, señaló.
El testimonio
Entre los participantes se encontraba Diego Zuno, joven y descendiente de una familia originaria de Irapuato, Guanajuato, radicado en Chicago Illinois, quien nunca había pisado la tierra de sus padres y abuelos. Para él, el programa representó la primera oportunidad de conocer de manera directa la historia y el entorno que sus antepasados vivieron.
“Toda mi vida escuché historias de Guanajuato en la mesa de mi casa, pero nunca había estado aquí. Conocer las fresas con crema de Irapuato, en estas mismas tierras, me hizo sentir las historias de mi abuelo. Ahora entiendo mejor quién soy”, compartió Diego visiblemente emocionado por esta visita.
Su experiencia refleja el espíritu del programa: acercar a las nuevas generaciones de origen guanajuatense a la historia, el patrimonio y las comunidades de las que provienen sus familias, y sembrar en ellos un sentido de pertenencia que trasciende la frontera.
